domingo, 28 de abril de 2013

Ninguno quería separarse, ese momento era perfecto. Lo llevaban tiempo esperando los dos y era tan mágico por fin cumplir un sueño que solo nos golpea en nuestras noches más tristes. Se querían. Se deseaban y ella no pudo sostener el llanto ni un segundo más por lo que encharco el hombre del tan esperado muchacho. Si hubo de existir en la Tierra un momento perfecto, para ellos era ese.
Cuando se separaron el chico dejo sus manos en los hombros de ella sujetándola y mirándola a los ojos y solo dijo en voz baja, casi susurrando que la echaba de menos y que estaba feliz de que este en vida. Después de pronunciar esas palabras la besó en la frente y lentamente bajo los escalones del porche dejándola en la puerta mirando tras él. Eso si, sus lágrimas entumecieron en su cara con el beso, sus sentidos se congelaron y era incapaz de mover ni un solo músculo.

martes, 23 de abril de 2013

Se encaminaba paso a paso hacía la puerta, temblorosa. Abrió la puerta tal que solo pudiera sacar la cabeza  de forma que que su cuerpo no quedara expuesto a ninguna amenaza. Sus ojos se clavaron en la figura de detrás de la puerta, examinándola, intentando descubrir la razón de su llegada. Esa figura la reconocía, la había visto muchas veces, había soñado con ella muchas veces; era su compañero de trabajo, el mismo que la llamo días antes. En su cabeza empezaron a surgir un sinfín de preguntas pero su boca no era capaz de articular ni na palabra. El chico le sonrío amablemente y ella abrió más la puerta; al verla con la cara hinchada y húmeda, de tanto llorar, no se lo pensó dos veces y se abalanzo sobre ella fundiéndose los dos en un abrazo que los dos deseaban que fuera eterno.