martes, 23 de abril de 2013

Se encaminaba paso a paso hacía la puerta, temblorosa. Abrió la puerta tal que solo pudiera sacar la cabeza  de forma que que su cuerpo no quedara expuesto a ninguna amenaza. Sus ojos se clavaron en la figura de detrás de la puerta, examinándola, intentando descubrir la razón de su llegada. Esa figura la reconocía, la había visto muchas veces, había soñado con ella muchas veces; era su compañero de trabajo, el mismo que la llamo días antes. En su cabeza empezaron a surgir un sinfín de preguntas pero su boca no era capaz de articular ni na palabra. El chico le sonrío amablemente y ella abrió más la puerta; al verla con la cara hinchada y húmeda, de tanto llorar, no se lo pensó dos veces y se abalanzo sobre ella fundiéndose los dos en un abrazo que los dos deseaban que fuera eterno.

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