jueves, 28 de marzo de 2013
Un escalofrió le recorrió el cuerpo cuando sintió ese húmedo aliento sobre su nuca. Su corazón se aceleró haciendo que los latidos tengan tanta intensidad que hasta pareciera que se quería salir del pecho. Un sudor frió le recorrió la frente mientras su garganta ahogo un intento de grito. Sus pupilas se dilataron tanto que ya poco se veía de aquel azul característico de sus ojos y sus rojos labios dejaron ver una sonrisa que le cubría toda la cara. Sí, sonreía, estaba feliz de que por fin llegaba su final. Estaba dispuesta a agradecerle a aquel monstruo que lo hiciera por ella ya que sabía que ella no era capaz de hacerlo. Pero un agudo y conocido sonido hizo que todo, pensamientos y bestia, desaparecieran dejando paso a un terror y preocupación terrible.
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