miércoles, 6 de marzo de 2013

Al llegar a casa todo estaba como lo había dejado, nada se había movido. No le hizo falta mirar si tenía correo, no le hizo falta mirar si habría llamadas perdidas sabía de sobra que nadie se había dado cuenta de su ausencia pero aun así lo hizo al fin y al cabo, ¿qué más daba? A su sorpresa vio que tenía dos llamadas perdidas; una del casero de aquella casa en la que vivía de alquilada y la segunda aún le sorprendió más, era de un chico que trabajaba con ella. Era raro, nunca habían hablado, solo se conocían de aquellas veces que coincidían en las máquinas expendedoras y pedían los dos un simple chocolate caliente ya que a ninguno les gustaba el café. se tiró en la cama y empezó ha hacer teorías pensando que es lo que podría querer de ella.

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