viernes, 15 de noviembre de 2013

La respuesta se hizo esperar tanto que no aparecía. 4 horas llevaba ya dando vueltas por casa, comiéndose las uñas e intentando averiguar que había echo mal. Una sombra revoloteaba por la habitación, asustada se sentó al lado de la cama mirando un póster viejo de un cantante aún más viejo. Su cabeza iba a cien ideas por segundo y aunque ninguna la convencía del todo las daba por buenas a todas hasta que se colapsó. La sombra dejo de rondar la habitación, el monstruo volvió, sus temores volvieron; se sentó al lado de ella y le echó una sonrisa mientras se desvanecía tal como Chesire lo habría echo. La dejó sola, desolada y aterrorizada en ese frió suelo. Nada cambia para siempre, pensó. Sabía que ya no podía seguir esperando pero tampoco quería llamarla ella. Pensamientos contradictorios, y a parte de ellos un nuevo problema de un viejo amigo.

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