Dejó caer su cuerpo sobre el duro, frió y húmedo suelo empezando imaginar terroríficas escenas de las cuales la protagonista no paraba de gritar y suplicar piedad. Se quedó ahí en el suelo un par de horas hasta que pensada la situación decidió que era hora de levantarse y seguir intentando fingir que no ha pasado nada. El camino de regreso a casa desde aquel denso bosque se le hizo eterno, era como si tuviera colgadas de los pies unas cadenas que le recordaban su suerte.
Al llegar a casa se tiro sobre la cama sin hacer caso al ordenador ni al móvil que no paraba de sonar, ni a nada. Se durmió. Lo único que necesitaba en aquel momento era un descanso, quería pensar que nada de lo que había pasado era real, y así hizo. su cabello negro azabache se disperso en una corona alrededor de su blanca e inexpresiva cara. Sus ojos se cerraron lentamente y el profundo sueño la atrapó en sus oscuras garras.
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