viernes, 1 de febrero de 2013

Al acabar las maletas puso el coche en marcha y se fue de aquel lugar llamado casa con la intención de olvidar lo todo. Según iba conduciendo la carretera se le antojaba interminable; aunque no era un problema, sino una ventaja ya que tampoco tenía una idea clara sobre donde ir. Lo único que sabía era que no quería volver ahí.
Sus ojos estaban posados en la carretera pero su mente estaba a kilómetros de ahí. No podía dejar de llorar pensando en todo lo que dejaba atrás gracias a la historia vivida en el último año, hay que ver lo que cambian las cosas en un tiempo que parece insignificante, insignificante pero que no perdona, no para, no deja volver y rige el destino según le plazca.

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