sábado, 16 de febrero de 2013

Sus ojos se abrieron de par en par  muy lentamente y fue capaz de distinguir el blanco de las paredes, y el silencio de aquella habitación fría, sin alma. Se derrumbó al darse cuenta que seguía viva, fue una crédula al pensar que podía librarse de aquella carga. Era su condena y no podía librarse de ella tan fácilmente. el silencio era estremecedor, había demasiada tranquilidad, demasiada paz. La volvía loca, aunque era de agradecer aquellos momentos de descanso después de una temporada tan alborotada. Se dio cuenta que no podía salir corriendo de ahí así que recostó sobre la almohada blanca típica de los hospitales y empezó a pensar en lo ocurrido, empezó a planear que hacer al salir de ahí y empezó a decidir que rumbó iba a tomar su vida.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lo único que era capaz de ver era el rojo que la cubría gracias a la sangre que recorría todo aquel ya despedazado vehículo humeante. No sentía dolor sino libertad; se sentía en paz, como si se hubiera quitado un peso de encima, además era verdad. Ya no tenía quien la atormentara. Antes de perder totalmente el conocimiento aún podía oír la voz aguda e histérica de una mujer a su alrededor así como el penetrante sonido de las sirenas de una ambulancia en la lejanía. Mucho barullo, demasiado para ella; su cabeza cayó suavemente sobre su hombre, sus ojos se cerraron y sus orejas dejaron de percibir cualquier irritante sonido. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Lloraba y lloraba sabiendo que todo lo que dejaba atrás no era más que miseria, sabía perfectamente que nadie se iba a dar cuenta de que no está, nadie se preguntaría donde esta y eso la hacia sentir que el único amigo que tenía era aquel monstruo al que a parte de temer quería  Era más que amor, necesidad, se había acostumbrado a la angustia que producía, se había vuelto adicta a ese dolor psicológico y fatiga física  Lo necesitaba. Lo aborrecía y lo deseaba a la vez, su vida estaba vacía y esa bestia la llenaba, le ayudaba a distraerse de esa soledad en la que vivía. Pero un pitido agudo del coche de atrás la distrajo de esos pensamientos tan sinceros haciendo que pierda el control del coche y que se precipite justamente contra un árbol haciendo añicos su coche y a ella misma.

viernes, 1 de febrero de 2013

Al acabar las maletas puso el coche en marcha y se fue de aquel lugar llamado casa con la intención de olvidar lo todo. Según iba conduciendo la carretera se le antojaba interminable; aunque no era un problema, sino una ventaja ya que tampoco tenía una idea clara sobre donde ir. Lo único que sabía era que no quería volver ahí.
Sus ojos estaban posados en la carretera pero su mente estaba a kilómetros de ahí. No podía dejar de llorar pensando en todo lo que dejaba atrás gracias a la historia vivida en el último año, hay que ver lo que cambian las cosas en un tiempo que parece insignificante, insignificante pero que no perdona, no para, no deja volver y rige el destino según le plazca.