lunes, 27 de mayo de 2013
Pasó un día, y como este pasó pasaron otros muchos. Él se había aficionado ha llamarla por la noche escuchando todo lo que ella le contaba y al revés, ella escuchando las increíbles historias de él. Entre carcajadas y llantos por aquello que ya pasó él le propuso de quedar más, quería verla ya que aunque escuchaba su voz no podía ver su bonita sonrisa, o por lo menos eso decía él. Ella aceptó y tal fue aquella primera cita que los dos no podían esperar a volver a quedar. Se fueron enamorando, ella estaba en una nube, había olvidado todo aquello que la atormentaba. Aquella bestia, el monstruo de sus agonías había desaparecido sin dejar rastro y eran unos días preciosos para ella. De sus ojos no brotaron más lágrimas, bueno si, pero no de tristeza ni de miedo sino de alegría. Los meses iban pasando y los dos ni se daban cuenta de como el tiempo pasaba.
sábado, 25 de mayo de 2013
Se quedó en el porche sin poder moverse mirando como se alejaba. Cuando por fin sus músculos pudieron reacción a los impulsos mandados por el cerebro entró en la casa dejando que la puerta se cerrara de un portazo a sus espaldas. Se recostó sobre esta y dejo caer su cuerpo bruscamente sentándose, mirando al infinito y una vez más sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas pensando en lo que acababa de pasar en los últimos 2 meses y recordando la felicidad que la inundó cuando la sangre brotaba de su cuerpo por todo el coche en aquel mágico accidente que la pudo llevar al final de su miserable historia. Entre las lágrimas advirtió una sobra que de nuevo se le acercó; esta vez no venía a por ellas ya que esa sombra negra se sentó a su lado la miró y se empezó a reír. Ella miraba confusa sin entender nada y es que la sombra sabía algo más que ella.
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