lunes, 27 de mayo de 2013
Pasó un día, y como este pasó pasaron otros muchos. Él se había aficionado ha llamarla por la noche escuchando todo lo que ella le contaba y al revés, ella escuchando las increíbles historias de él. Entre carcajadas y llantos por aquello que ya pasó él le propuso de quedar más, quería verla ya que aunque escuchaba su voz no podía ver su bonita sonrisa, o por lo menos eso decía él. Ella aceptó y tal fue aquella primera cita que los dos no podían esperar a volver a quedar. Se fueron enamorando, ella estaba en una nube, había olvidado todo aquello que la atormentaba. Aquella bestia, el monstruo de sus agonías había desaparecido sin dejar rastro y eran unos días preciosos para ella. De sus ojos no brotaron más lágrimas, bueno si, pero no de tristeza ni de miedo sino de alegría. Los meses iban pasando y los dos ni se daban cuenta de como el tiempo pasaba.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario