jueves, 28 de marzo de 2013
Un escalofrió le recorrió el cuerpo cuando sintió ese húmedo aliento sobre su nuca. Su corazón se aceleró haciendo que los latidos tengan tanta intensidad que hasta pareciera que se quería salir del pecho. Un sudor frió le recorrió la frente mientras su garganta ahogo un intento de grito. Sus pupilas se dilataron tanto que ya poco se veía de aquel azul característico de sus ojos y sus rojos labios dejaron ver una sonrisa que le cubría toda la cara. Sí, sonreía, estaba feliz de que por fin llegaba su final. Estaba dispuesta a agradecerle a aquel monstruo que lo hiciera por ella ya que sabía que ella no era capaz de hacerlo. Pero un agudo y conocido sonido hizo que todo, pensamientos y bestia, desaparecieran dejando paso a un terror y preocupación terrible.
martes, 12 de marzo de 2013
Estaba sentada en la cama, echa un ovillo con los ojos rojos, con el alma desgarrada y con las mejillas encharcadas. Un extraño ruido se oyó en la casa, como si algo pesado estaba recorriendo aquella pequeña cocina; parecía que se acercaba, parecía cada vez más cerca. Empezó a temblar, ¿Quién podía ser a parte de aquel a quien tanto temía? Empezó a sonreír. ¿Qué más daba un poco más de dolor en ese mar en el que se estaba ahogando? Igual la bestia tendría piedad y la mataría de un golpe limpio que no sintiera. Lo vio entrando en la habitación, notó como se le congelaba el aliento, pero no era capaz de sentir nada más que la humedad de sus mejillas. Su cerebro había parado de pensar, había parado de hacer teoremas, y se quedó mirando al infinito deseando que en un milagro eso tuviera piedad.
lunes, 11 de marzo de 2013
Paró al ver que nadie contestaba, sabía que era ella la que llamaba así que dejó el silencio contara las cosas. De repente ella fue capaz de soltar en un murmullo unas palabras indescifrables que él aunque no oyó respondía con un me alegro de oírte. Acto seguido colgó. Se derrumbo, ¿solo eso? ¿Solamente se alegraba de oírla? Sus rodillas chocaron contra el suelo a la vez que sus azules ojos se empezaron a humedecer. Se lo estaba esperando, sabía que no iba a ser nada, pero las expectativas son muy malas y aunque estaba segura de eso no podía evitar; ilusionarse pensando que alguien por una vez se hubiera fijado en ella, solamente pensarlo que le producía un estado de euforia critico.
domingo, 10 de marzo de 2013
Se sentía desconcertada. ¿Por qué le fue ha llamar justo a ella? No tenía sentido que alguien se interesara, así que pensó también en que pudo ser solo por el trabajo, que solo se interesara porque tendría que haber echo algo en el y nadie más lo podría hacer. Luego pensó que era un tontería, era fácilmente reemplazable cualquiera podría hacer su trabajo. Siguió así durante una semana, llorando todas las noches hasta quedarse dormida pensando que era tonta al hacerse ilusiones, al pensar siquiera en alguien. Después de esta semana agotadora en un acto de impulsividad cogió el teléfono y le llamó. Oyendo los bips que dejaban ver que estaba comunicando se arrepentía de haberlo echo, pero no podía colgar, vería que habría llamado y pero por otro lado no sabía que decir, aún así no colgó y una voz suave broto del altavoz del móvil. Aquella voz repetía una y otra vez un hola en forma de pregunta pero ella seguía en silencio.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Al llegar a casa todo estaba como lo había dejado, nada se había movido. No le hizo falta mirar si tenía correo, no le hizo falta mirar si habría llamadas perdidas sabía de sobra que nadie se había dado cuenta de su ausencia pero aun así lo hizo al fin y al cabo, ¿qué más daba? A su sorpresa vio que tenía dos llamadas perdidas; una del casero de aquella casa en la que vivía de alquilada y la segunda aún le sorprendió más, era de un chico que trabajaba con ella. Era raro, nunca habían hablado, solo se conocían de aquellas veces que coincidían en las máquinas expendedoras y pedían los dos un simple chocolate caliente ya que a ninguno les gustaba el café. se tiró en la cama y empezó ha hacer teorías pensando que es lo que podría querer de ella.
lunes, 4 de marzo de 2013
Al salir de ahí todo era confuso, no quedaba nada por hacer, no había necesidad de seguir. Todo había acabado, eso pensaba mientras caminaba por aquella acera sin nada, sin tan siquiera un pensamiento. Iba a casa como un robot, sin saber porque estaba dirigiéndose hacia ahí, nada la ataba a ningún lugar, nada la necesitaba. Sus ojos rojos de llevar días sin dormir y su cabeza callada no era mas que el reflejo de lo que había sido es alegre chica en sus días. Llovía y esas gotas no solo limpiaban su cara, a la vez escondían las lágrimas que de vez en cuando se deslizaban poco a poco por sus mejillas. Al ver los coches pasar tenía el impulso de saltar hacía ellos de intentar acabar una vez más con la pesadilla, quería que todo terminara. Pero no lo hizo se dio cuenta de que lo único que podía hacer era dejar que la vida la rompiera en trozos cada vez más pequeños hasta acabar con su existencia. Al fin y al cabo no quedaba casi nada, se veía como un trozo pequeño e inestable.
Lo siento muchísimo por haber dejado de escribir he estado con bastantes problemas personales que me han distraído.
Lo siento muchísimo por haber dejado de escribir he estado con bastantes problemas personales que me han distraído.
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