jueves, 13 de junio de 2013

Empezó a pensar en todo lo que había pasado, en cómo había pasado, y en todo lo que había cambiado no tanto su vida sino su propio pensamiento. Era como un digimon pensó, he evolucionado. Cogió el móvil y empezó a jugar con el y de repente, pum, un mensaje del whatsapp. Era una chica de la que se había echo muy amiga ahora que por fin levantaba la cabeza por los pasillos del trabajo. ¿Quedamos? Sus labios dejaron ver una sonrisa y respondió rápidamente con un claro.
En la calle aún siendo mayo hacia frío ya que el viento soplaba un aire gélido que parecía salido de las entrañas de un dragón de hielo. Pero su bufanda así como la gabardina que le llegaba un poco más arriba de las rodillas conseguía resguardar la de él. Sus zapatos de tacón, negros como el rimel que llevaba resonaban en cada calle que se adentraba y sus ojos recorrían todas las direcciones y es que aunque viviera en esa ciudad desde hace tanto no dejaba de asombrarla.

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