lunes, 4 de marzo de 2013

Al salir de ahí todo era confuso, no quedaba nada por hacer, no había necesidad de seguir. Todo había acabado, eso pensaba mientras caminaba por aquella acera sin nada, sin tan siquiera un pensamiento. Iba a casa como un robot, sin saber porque estaba dirigiéndose hacia ahí, nada la ataba a ningún lugar, nada la necesitaba. Sus ojos rojos de llevar días sin dormir y su cabeza callada no era mas que el reflejo de lo que había sido es alegre chica en sus días. Llovía y esas gotas no solo limpiaban su cara, a la vez escondían las lágrimas que de vez en cuando se deslizaban poco a poco por sus mejillas. Al ver los coches pasar tenía el impulso de saltar hacía ellos de intentar acabar una vez más con la pesadilla, quería que todo terminara. Pero no lo hizo se dio cuenta de que lo único que podía hacer era dejar que la vida la rompiera en trozos cada vez más pequeños hasta acabar con su existencia. Al fin y al cabo no quedaba casi nada, se veía como un trozo pequeño e inestable.

Lo siento muchísimo por haber dejado de escribir he estado con bastantes problemas personales que me han distraído.

1 comentario:

  1. ¿Conoces la teoría de los fractales?, todos somos la imagen de un cachito más grande.

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